Esto significa que hay que mirar el tronco por detrás (inspección posterior), por delante (inspección anterior) y de lado (inspección lateral).
Los signos que deben hacernos sospechar la existencia de una posible escoliosis son (Figura 6a):
- Diferencia en la altura de los hombros (desnivel de hombros).
- Diferencia en la altura de las escápulas.
- Asimetría en el contorno del talle, al estar uno más rectilíneo.
- Existencia de un pliegue en uno de los talles o si existen en ambos, el de un lado será más marcado (Figura 6b).
Esta disposición del tronco, nos indica que existe un morfotipo escoliótico (Figura 1) que no presupone la existencia de una verdadera escoliosis. Pero cuando se observa:
- Protrusión de una escápula (una sobresale más que la otra) (Figura 6a y 6b).
- Protrusión de un saliente paravertebral.
- Protrusión anterior de las costillas de un lado (o de un pecho en las adolescentes) (Figura 6c).
La existencia de cualquier protrusión, indica que estamos ante una ESCOLIOSIS.
Para diferenciar entre una actitud escoliótica y una verdadera escoliosis, existe una prueba muy sencilla de realizar que consiste en invitar a que flexione lentamente el tronco (test de Adams) y observar el contorno de la espalda por detrás. Cuando exista una protrusión de un hemitórax (se denomina GIBA) se considera que la prueba es positiva e indica alta sospecha de que presenta una verdadera escoliosis (Figura 6d).
Esta protrusión ha de cuantificarse, porque cuando es inferior a 5 mm o 5º se considera que suele estar dentro de la normalidad.
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