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CIFOSIS

DESALINEACIONES SAGITALES DEL RAQUIS

Fig. 1.- Inspección lateral del raquis de un niño con curvas sagitales normales.

Para poder entender las desalineaciones sagitales del raquis es necesario comprender previamente cual es la normalidad de la disposición de la columna vertebral, vista lateralmente. 

La columna vertebral tiene tres curvas móviles que son opuestas entre si (se alterna dos concavidades con una convexidad). Las concavidades se llaman lordosis y la convexidad cifosis (Fig. 1).

Las alteraciones que se pueden presentar son por incremento de las curvaturas (lo más frecuente), por disminución de las curvas (rectificaciones) y raramente la inversión o inversiones de las curvaturas.

Lo que aparece con más frecuencia es el incremento de una o más curvaturas, lo que se conoce como las HIPER (cifosis o lordosis), que pueden presentarse de forma aislada o las dos conjuntamente (CIFOLORDOSIS). La concavidad dorsal o la convexidad lumbar en bipedestación son inversiones de la curvatura y  son muy poco frecuentes.

 

 

 

CIFOSIS

¿QUÉ ES? (Concepto):

Fig. 2.- Morfotipo cifótico en un niño de 10 años. La curva dorsal está incrementada (tiene 52º), siendo la curva lumbar normal. A la derecha, se normaliza al realizar la postura en autocorrección.

Cifosis significa curvatura de la columna vertebral de convexidad posterior y suele ser sinónimo de HIPERCIFOSIS. Cuando en el diagnóstico vean escrito que presenta una “cifosis dorsal”, lo que está indicando es que la curva dorsal es mayor de lo normal.

Existen dos grandes tipos de cifosis (clasificación): las cifosis posturales o actitudes cifóticas y las cifosis estructuradas.

Es importante distinguir entre estos dos tipos genéricos de curvaturas, porque su gravedad es diferente y por lo tanto, su pronóstico y el tratamiento que van a precisar, también lo será.

Cuando el diagnóstico que el médico ha realizado es el de ACTITUD CIFÓTICA, indica que la columna vertebral adopta habitualmente una postura con un incremento de la convexidad en la región dorsal (Fig. 2), pero que si intenta corregirla, esta curva desaparece con facilidad (Fig. 2). Las actitudes cifóticas o cifosis posturales se las conoce coloquialmente como “estar cargado de hombros” o “estar chepado”.

Este cuadro clínico indica poca gravedad y su importancia radica por la notable probabilidad de que se incremente la curvatura durante el crecimiento.

 

Fig. 3.- Adolescente con marcada CIFOSIS dorsal, que no fue tratada hasta la adolecencia.

La CIFOSIS ESTRUCTURADA o simplemente CIFOSIS, es más grave al no poder corregirse completamente la curvatura en ninguna postura. La inspección (lo que vemos) es evidente, ya que se aprecia un incremento de la convexidad de la curvatura dorsal (Fig. 3). En la mayoría de las ocasiones, a los padres les ha llamado la atención que su hijo o hija está “muy cargado de hombros” o “chepado”.

Estas curvas estructuradas suelen ser más evidentes cuando se sientan y sobre todo al flexionar el tronco (Fig. 4).

Existen muchas causas (etiologías) de cifosis, la principal suele ser por la enfermedad de Scheüerman, seguida de la idiopática (de causa desconocida).

Fig. 5.- Mismo Escolar en su postura normal que muestra una clara cifosis (60º) y a la derecha se observa como persiste la cifosis (50º) al realizar la maniobra de autocorrección, lo que indica q presenta una hipercifosis dorsal  estructurada.

Fig. 4.- Claro incremento de la cifosis dorsal al flexionar el tronco.

 

 

 

LORDOSIS

¿QUÉ ES? (Concepto):

Fig. 6.- Escolar con una marcada “ensilladura lumbar” debida a la HIPERLORDOSIS LUMBAR, lo que produce la prominencia del culo.

Lordosis significa curvatura de la columna vertebral de convexidad anterior. Su ubicación normal es en la región lumbar y en la cervical. Cuando en el diagnóstico vean escrito que presenta una “Lordosis lumbar”, lo que está indicando el informe es la existencia de una HIPERLORDOSIS lumbar o que el grado de la curva lumbar es mayor de lo normal (Fig. 6). Se caracterizan por una ”mayor ensilladura lumbar” que provoca un "culo respingón"

La pelvis suele estar “girada” (basculada) hacia delante (anteversión pélvica).

Existen dos tipos de lordosis o hiperlordosis (clasificación): las lordosis posturales o actitudes lordóticas y las lordosis estructuradas.

Las hiperlordosis posturales son aquellas que desaparecen al sentarse y al flexionar el tronco. Es característico observar una suave inversión de la curva lumbar cuando flexiona el tronco. En ellas se pasa de una concavidad lumbar al estar de pie a una convexidad lumbar al flexionar el tronco (Fig. 7).

En la radiografía se confirma el incremento de la curvatura lumbar y la anteversión de la pelvis.

Es frecuente que muchas radiografías NO traduzcan la verdadera postura de la persona que estamos estudiando, por realizarse con los brazos muy elevados y el tronco retrasado, lo que provoca una “falsa hiperlordosis” (Fig. 8). El médico estará atento a este posible "falso positivo".

Las lordosis estructuradas son aquellas que NO desaparecen al sentarse  ni  al  flexionar  el  tronco.

 

Fig. 7.- Misma Escolar con marcada “ensilladura lumbar”  que al flexionar el tronco, la curva lumbar se  invierte suavemente.

Fig. 8- Niña de 7 años con Rx realizada en muy mala postura que no se corresponde con la que adopta habitualmente. Fué diagnosticada de hiperlordosis.

 

Es característico que la concavidad de la curva lumbar se mantenga en todas las posturas que adopta (Fig. 9), apreciándose que la curva se reduce (disminuye), pero nunca se invierte. Cuanto menos se reduzca la lordosis al flexionar el tronco, más estructurada es la curva lumbar. Es más frecuente en las mujeres que en los hombres.

 

Fig. 9a.- Adolescente con notable hiperlordosis lumbar en bipedestación.

Fig. 9b.- Misma adolescente en la que persiste la concavidad lumbar en su postura habitual de sentarse.

Fig. 9c.-Misma adolescente en la que persiste la concavidad lumbar al flexionar el tronco, lo que indica la estructuración de la lordosis en ausencia de dolor lumbar.

Fig. 10.- Púber de 13 años con rectificación lumbar o HIPOlordosis.

 

 

 

Bibliografía

 
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¿CÓMO SOSPECHAR LA CIFOSIS DORSAL?

Las desalineaciones o alteraciones de la correcta alineación de las curvaturas sagitales del raquis, pueden sospecharse con la inspección del tronco del escolar o adolescente. Esto significa que hay que mirar (inspeccionar) el tronco de lado (inspección lateral).

Los signos que deben hacernos sospechar la existencia de una posible HIPERCIFOSIS son (Fig. 11):

  • Incremento de la convexidad del raquis dorsal.
  • Hombros hacia adelante (en antepulsión).
  • Cabeza y cuello adelantados (en antepulsión).
  • Eje del tronco atrasado.

 

Fig. 11.- Hipercifosis dorsal. Obsérvese la disposición de los hombros y de la cabeza (adelantados) y el incremento de la convexidad de la curva dorsal.

La diferenciación entre una actitud cifótica (problema postural) y una verdadera hipercifosis dorsal, puede realizarse de varias formas:

A.-Pidiéndole que se estire al máximo, como si intentase "crecer o elongarse". En las "malas posturas", se produce una corrección de la hipercifosis dorsal, por el contrario en las curvas estructuradas, la cifosis disminuye poco pero no se corrige (Fig. 12a). Esta maniobra se denomina en "autocorrección" y la diseñé yo en 1988, publicándola por vez primera en 1990 (Santonja, F. Trabajo fin de especialidad y premio SOMUCOT) y 1992 (Santonja, libro del Escolar).

B.-Al observar el comportamiento de la espalda al flexionar el tronco. En las “malas posturas” se produce un suave incremento de la cifosis dorsal que sigue siendo redondeada (Fig. 12b), por el contrario en las curvas estructuradas, la cifosis se incrementa claramente y en las más graves, aparece un vértice o ápex de la curva (Fig. 12c).

C.-Al observar el comportamiento de la espalda al sentarse, comportándose la columna vertebral de forma similar que al flexionar el tronco, sospechándose que la hipercifosis es estructurada cuando tenga vértice o “ápex” la curva (Fig. 12d).

D.-Al observar el comportamiento de la espalda en decúbito prono (boca abajo), disminuyendo notablemente la cifosis en las curvas posturales y manteniéndose en las estructuradas (Fig.13 y 14).

 
 

¿CÓMO SOSPECHAR LA LORDOSIS LUMBAR?

Fig. 12.- Marcada hiperlordosis lumbar. Existe un claro incremento de la curvatura lumbar.

Fig. 12b.- Correcta disposición del raquis dorsal y lumbar al flexionar el tronco.

Fig. 12c. Claro incremento de la cifosis dorsal al flexionar el tronco, lo que indica la presencia de acuñamientos vertebrales en el vértice la curva dorsal.

 

Los signos que deben hacernos sospechar la existencia de una posible lordosis son:

  • Incremento de la concavidad del raquis lumbar.
  • Prominencia del abdomen (protrusión anterior).
  • Prominencia de los glúteos ("culo respingón") (Fig. 12).

 

La diferenciación entre una actitud lordótica (problema postural) y una verdadera hiperlordosis lumbar, la realizamos de varias formas:

 

 

Fig. 13.- Hipercifosis dorsal e inversión de la curva lumbar (actitud cifótica lumbar) en sedentación que dan un morfotipo de CIFOSIS TOTAL.

Fig. 13a.- Escolar de 11 años con hiperlordosis lumbar y anteversión de la pelvis.

Fig. 13b.- Mismo escolar de 11 años. Al flexionar el tronco se invierte la curva lumbar (se dispone en suave cifosis de 15º).

 
 

Fig. 14.- Al flexionar el tronco no se invierte la curva lumbar sino que permanece con una ligera concavidad, lo que indica que su hiperlordosis es estructurada.

A.- Al observar el comportamiento de la espalda al flexionar el tronco. En las posturales se produce una suave inversión de la lordosis lumbar (Fig. 13), por el contrario en las curvas estructuradas, la lordosis se mantiene. Cuanto más grave sea o más estructurada sea la lordosis, menos diferencia se producirá en la concavidad de la curva en bipedestación y flexión del tronco (Fig. 14).

B.- Al observar el comportamiento de la espalda al sentarse, comportándose la columna vertebral de forma similar que al flexionar el tronco (Fig. 15).

C.- Al observar el comportamiento de la espalda en decúbito prono (boca abajo), reduciéndose claramente las curvas posturales y manteniéndose las estructuradas (Fig.16).

 

Fig. 15.- Adolescente en la que persiste su hiperlordosis al sentarse (sedentación habitual). Si no puede aplanar la curva lumbar, indica estructuración.

Fig. 16a.- Hipercifosis dorsal estructurada. La hipercifosis dorsal se mantiene en decúbito prono, indicando estructuración.

Fig. 16b.- Adolescente en el que persiste su hiperlordosis en decúbito prono, lo que indica estructuración.

 

 

 

Bibliografía

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  11. Santonja F, Ferrer V, Andújar P. Síndrome de los isquiosurales cortos. En: Arribas JM, Castelló JR, Rodríguez N, Santonja F y cols “Cirugía Menor y procedimientos en Medicina de Familia. 2ª ed. Madrid: Jarpyo editores, 2006:1563-157.
  12. Ferrer V, Santonja F. Importancia del reconocimiento médico-deportivo para un acondicionamiento muscular seguro y saludable. En Rodríguez PL. Ejercicio Físico en salas de Acondicionamiento muscular. Bases científico-médicas para una práctica segura y saludable. Panamericana: Madrid, 2008; 29-48.

¿QUÉ EXPLORACIONES SON RECOMENDABLES REALIZAR Y PORQUÉ?

 

La exploración debe comenzar con la inspección de la espalda (Tabla I), con el explorado estando de pie en su postura relajada y en ropa interior.

 

Tabla I.- Sistemática de exploración del plano SAGITAL del raquis.

 

Fig.17.- Inspección de un escolar de 10 años con hipercifosis dorsal de grado moderado y con una curva lumbar normal.

El médico debe determinar el morfotipo del raquis, es decir a la inspección, catalogar el tipo de curvatura en la zona dorsal y lumbar (Fig. 17) y cuando exista un hipercifosis o una hiperlordosis, si es posible, ha de catalogarlas en leve, moderada o grave.

A continuación se determina el eje del raquis, que puede estar adelantado, equilibrado o atrasado para lo que la plomada es de gran ayuda, ya que cuando contacta el hilo en la zona dorsal pero no lo hace en la sacra, indica que tiene un eje atrasado (muy frecuente) pero cuando no contacta en la zona dorsal y sí en la sacra, es que presenta el eje adelantado. Las curvas se pueden cuantificar con un inclinómetro, obteniendo el grado de cifosis y de lordosis o con el método de las flechas sagitales, utilizando los índices cifóticos y lordóticos que yo describí en 1990 y están en mi libro de 1992 (Santonja-92). Tras la inspección el médico podrá determinar si la persona explorada presenta un morfotipo normal (descarta que tenga cifosis o dorso plano) o por el contrario presenta un morfotipo cifótico. Con frecuencia, con la inspección no puede establecerse si estamos ante una actitud cifótica (postura con incremento de la cifosis que es corregible) o una cifosis estructurada. En un estudio de prevalencia (nº de casos de cifosis por 100 escolares) del municipio de Murcia, que realizamos entre 1993 y 1994, encontramos una prevalencia de hipercifosis del 26,3% utilizando las flechas sagitales (confirmada mediante estudios radiográficos aleatorizados). El 29,3% de nuestros estudios radiográficos presentaban, a estas jóvenes edades, al menos un acuñamiento vertebral > 5º.

 

Reconocimiento médico del aparato locomotor. Se debe realizar a las los 6, 9-10 y 13-14 años que son las edades recomendadas por la mayoría de autores.
Nosotros recomendamos estudiar (Santonja el al, 1999, Gª de la Rubia y Santonja, 2001): * A los 6 años, se debe inspeccionar el tronco (visión posterior, anterior y lateral), realizar el test de Adams, el test de DD-P, analizar el morfotipo sagital del raquis en flexión, ángulo L-Hfx y cuantificar las curvaturas sagitales raquídeas en bipedestación, cuando visualicemos una alteración de la disposición sagital del raquis. * A los 9-10 años y a los 13-14 años, es obligatorio explorar la disposición del raquis en ambos planos, la extensibilidad de la musculatura isquiosural y la disposición de los miembros inferiores. El plano sagital se determinará con la inspección el morfotipo raquídeo y a estas edades, siempre habrá que cuantificar las curvaturas. El médico debe determinar el morfotipo del raquis, es decir a la inspección, catalogar el tipo de curvatura en la zona dorsal y lumbar (Fig. 17) y cuando exista un hipercifosis o una hiperlordosis, si es posible, ha de catalogarlas en leve, moderada o grave.

Fig.18a. Medición de las flechas sagitales. Se mide las flechas cervical, dorsal, lumbar y sacra. El hilo de la plomada ha de estar vertical.

Fig. 18b.- Medición de la flecha LUMBAR.

Fig. 19.- Medición de la flexibilidad de la hipercifosis dorsal, mediante la maniobra de "AUTOCORRECIÓN". En este escolar indica q su hipercifosis es postural.

 

Flechas sagitales y equilibrio del raquis. El método de las flechas sagitales es rápido de realizar y hemos obtenido una buena correlación con las radiografías en la tesis del Dr. Pastor (2000), además es muy económico al precisar sólo una plomada y una regla (Chopin y David, 1989; Santonja, 1992, Santonja, 1993; Santonja, 1996; Stagnara, 1987). Es un método fácil de realizar, rápido y fiable (buena reproducibilidad intra e interobservador). Demostramos que es un método útil (Serna y Santonja, 1995; Andújar, 2010) y válido para la detección de las cifosis (sensibilidad = 90%; especificidad = 71% y valor predictivo positivo = 95% con IC> 50). Consiste en medir cuatro distancias denominadas “flechas” (Fig. 18) y con estas flechas calcular los índices cifótico (IC) y lordótico (IL). La normalidad del índice cifótico varía según la edad, pero básicamente puede aceptarse entre 20 a 65. Cuando es superior de 65 indica sospecha de hipercifosis dorsal. En los escolares antes del estirón puberal se considera normal un IC algo menor (hasta 55) (Tesis de la Dra. Pilar Andújar, 2010).

Fig.20a. Medición del grado de cifosis dorsal con inclinómetro. Se coloca a 0º al inicio de la curva dorsal.

Fig.20b. Medición del grado de cifosis dorsal con inclinómetro. Se desplaza caudalmente hasta obtener el máximo grado de cifosis.

Fig.20c. Medición del grado de lordosis lumbar con inclinómetro. Tras colocar a 0º al inicio de la curva lumbar, se desplaza caudalmente hasta obtener el máximo valor de la lordosis lumbar.

 

Fig.21a.- Cuantificación de cifosis con un inclinómetro digital. La precisión de este aparato es muy similar al manual, pero su uso es más incómodo.

El método de las flechas sagitales permite determinar el eje del raquis que puede estar adelantado, equilibrado o atrasado, ya que cuando contacta el hilo de la plomada en la zona dorsal pero no lo hace en la sacra, indica que tiene un eje atrasado (muy frecuente) pero cuando no contacta en la zona dorsal y sí en la sacra, es que presenta el eje adelantado (Fig. 19). Con este método hemos obtenido una buena correlación con las radiografías en la tesis del Dr. Pastor (2000), estudiamos la fiabilidad intraensayo (r=0.94) y la interensayo (r=0,79).

Cuantificación del grado de cifosis y lordosis con un INCLINÓMETRO. Se sitúa en inclinómetro en el inicio de la curva dorsal (se coloca a 0º) y se desplaza caudalmente hasta medir el máximo grado de cifosis dorsal (Fig. 20). Se vuelve a poner a 0º y se desplaza hasta obtener el máximo grado de la concavidad lumbar (lordosis lumbar) (Fig. 19c). Se repiten las mediciones para comprobar su precisión.

La evaluación con el inclinómetro es rápida, aparentemente sencilla, muy precisa con una aceptable correlación con la clínica y es reproducible. En el estudio con Pastor (2000), determinamos con la Rx, su sensibilidad (81,6%) y su especificidad (100%) con 99 nadadores. También obtuvimos las correlaciones interensayo (r=0,72). El gran inconveniente de este método es que precisa experiencia (debe ser enseñado por expertos), ya que los errores en las mediciones de un médico inexperto con este instrumento son muy grandes (demostramos que el ICC entre dos expertos oscila entre el 0,97 al 0,99, pero con un médico poco entrenado desciende de 0.51 a 0,84). Además no puede valorar el eje o equilibrio del raquis (López Miñarro et al, 2002).

 

Fig.21b.- Cuantificación de cifosis dorsal en flexión del tronco con un inclinómetro digital.

Existen otros instrumentos como el inclinómetro digital (Fig. 21), con el que se obtienen mediciones muy parecidas al manual, pero que al tener una base ancha y de unos 8 cm, dificulta ciertas mediciones, resultando más impreciso (he dejado de usarlo por este motivo).

Análisis de la flexibilidad de la cifosis y lordosis. Cuando existe una cifosis, es preciso determinar su flexibilidad (grado de corrección), para saber si es una curva postural (buen pronóstico) o estructurada (más grave y pero pronóstico). Puede realizarse de dos formas. En los textos clásicos anglosajones de ortopedia se explica una maniobra en la que se invita al paciente que flexione el tronco con los brazos extendidos y apoyados sobre el antebrazo del médico. En esta postura, el médico fuerza la extensión del tronco (a través de los brazo) y con la otra mano comprime sobre la cifosis para reducirla al máximo (Fig. 22), cuando la cifosis desaparece, indica que es una actitud cifótica, pero cuando persiste (se reduce algo pero no completamente), indica que es una cifosis estructurada.

 

Fig. 22.- Niña con hipercifosis dorsal en su actitud habitual. Al realizar la maniobra de autocorrección la curva se corrige totalmente lo que indica que es una actitud cifótica dorsal.

Yo diseñé una maniobra que comencé a utilizarla en 1988 y realicé un estudio de correlación clínico-radiográfico que presenté en 1990 y 1991 (premio SOMUCOT-91). Bauticé a la maniobra en autocorrección porque consiste en que el paciente realice un máximo estiramiento de su raquis. En los estudios radiográficos que realicé con universitarios, encontré el límite de normalidad (Índice Cifótico Autocorregido o ICA menor a 35), lo que quiere decir que todo paciente con hipercifosis dorsal si al realizar la autocorrección, el ICA menor o igual a 35, es una ACTITUD CIFÓTICA (Fig. 22). Por el contrario, cuando es mayor de 50 indica una tendencia a la estructuración y observé que se asocia a acuñamientos vertebrales anteriores.

 

Fig.23b.- Misma escolar. Al flexionar el tronco se produce una claro incremento de la cifosis dorsal lo que indica que presenta CIFOSIS FUNCIONAL (Bado).

Fig.23a.- Escolar con cifosis dorsal normal (37º) y lordosis normal (38º).

Comportamiento del raquis dorsal con la Flexión del tronco. Morfotipos y su cuantificación.
Es importante analizar el comportamiento del raquis dorsal y lumbar durante la flexión del tronco. Lo normal es que la suave convexidad dorsal se incremente pero de forma armónica y el raquis lumbar, pase de una concavidad a una suave convexidad. Con frecuencia, observaremos alteraciones de la disposición del raquis dorsal (Fig. 23b) y lumbar al flexionar el tronco. Es muy frecuente apreciar incremento de la convexidad dorsal y lumbar. El paciente con hipercifosis dorsal tendrá incrementada también la curva al flexionar el tronco, pero el valor de esta prueba radica en pacientes que en bipedestación su cifosis es normal y al flexionar el tronco se detecta un notable incremento de la curva dorsal. Cuando sucede en la pubertad, Bado lo denominó CIFOSIS FUNCIONAL (Fig. 23) e indica que la cifosis se va a incrementar y estructurar durante el estirón puberal, por lo que hay que tratarlas antes de que se produzcan los acuñamientos en los cuerpos vertebrales.

 

Fig.24.- Púber con hiperlordosis en bipedestación y con rectificación del segmento lumbar en flexión, lo que sugiere estructuración.

Fig.25.- Púber con moderada actitud cifótica tóraco-lumbar en flexión (50º).

 

Nosotros clasificamos los distintos morfotipos que nos podemos encontrar en el raquis dorsal y lumbar y son: incrementos de la cifosis dorsal (leve, moderado y marcado o con ápex), rectificación de la curva (a veces es sólo un segmento el que está rectificado) y raramente podemos encontrar una inversión de la cifosis dorsal.

Respecto al segmento lumbar, puede encontrarse un incremento de la convexidad ("actitud cifótica lumbar"), (Santonja, 1992) un menor grado de convexidad o rectificación lumbar (Fig. 24) e incluso la persistencia de la concavidad en caso de dolores con espasmos o lordosis muy estructuradas. A veces el máximo grado de curvatura no se encuentra en la zona lumbar sino en la transición tóraco-lumbar, denominándose "actitud cifótica tóraco-lumbar"(Fig. 26).

Para evitar la subjetividad del explorador, en varias investigaciones estudiamos los morfotipo y las diseñamos para establecer sus límites con inclinómetro. El primer trabajo en esta línea fue la Tesis de Pedro Luís Rodríguez (1988), en el que establecimos como límites de normalidad para el segmento dorsal una cifosis entre 40 y 65º y para el lumbar entre 10-25º.

 

Fig. 26a.- Cuantificación de la cifosis dorsal con inclinómetro. Se pone a cero en el inicio de la curva dorsal.

Fig. 26b.- Cuantificación de la cifosis dorsal con inclinómetro. Se mide en la transición T12-L1.

Fig. 26c.- Cuantificación de la curva lumbar con inclinómetro. Se mide desde T12-L1 hasta S1.

 

En la Tesis de Pilar Sainz de Baranda continuamos en esta línea y en la de Antonio Pastor, realizamos el estudio con nadadores de elite y nos llamó la atención que los nadadores tienen tendencia a presentar mayores cifosis dorsales al flexionar el tronco (cifosis dinámicas). Recomendamos evaluar siempre el comportamiento del raquis (su disposición) en flexión del tronco, porque:

* - Detecta los incrementos de las curvas “incipientes” (cifosis funcional).

* - Confirma la gravedad de las cifosis detectadas en bipedestación.

* - Indica el comportamiento del raquis lumbar, mostrando cuando exista hiperlordosis si es estructurada o postural, o por el contrario si existe inversión de curvas (Actitud cifótica lumbar).

* - Evidencia los segmentos rígidos raquídeos.

PELVIS

La valoración del plano sagital del raquis debe incluir el estudio de la disposición de la pelvis, determinando su equilibrio y si está en retroversión o anteversión pélvica, ya que puede ser la causa de las desalineaciones sagitales de la columna vertebral. Su valoración clínica es compleja y subjetiva. Posiblemente el sistema menos malo, es analizando la relación entre la espina ilíaca ántero-superior (EIAS), la cresta ilíaca y la espina ilíaca póstero-superior (EIPS). Se considera normal cuando las prolongaciones horizontales de los puntos de las espinas ilíacas sobre la línea medio-axilar, mantenga a la de la EIPS por encima de la EIAS y la distancia entre ambas sea similar. Definimos la retroversión cuando la distancia desde la cresta ilíaca a la proyección de la EIPS es mayor que la distancia desde este punto a la proyección de la EIAS. Lo contrario indica una anteversión pélvica. Con este criterio hemos hallado un 40% de pelvis equilibradas; mientras que en el 3,4% detectamos una anteversión pélvica y en el 56,6% una retroversión (Ferrer López et al, 1996).

Comportamiento del raquis durante la sedentación asténica. Morfotipos y su cuantificación. Es importante analizar el comportamiento del raquis dorsal y lumbar durante la postura de sentado. Existen varias formas de sentarse como la tónica (postura corregida) y la asténica –SA- (relajada) que es la que nos interesa evaluar. Lo ideal sería evaluar la “postura habitual”, pero debido a su complejidad, no está al alcance de las consultas médicas, sólo de investigaciones. El comportamiento normal de la columna al sentarse (SA) es una cifosis dorsal armónica con valores angulares similar a los de bipedestación (hasta 40-45º) y una columna lumbar que puede oscilar entre la suave concavidad hasta la leve convexidad, que con inclinómetro hemos cifrado en 0+=15º (fig. 27). La pelvis oscila unos 10º en ante o retroversión (80-100º). En ocasiones podremos encontrar inversiones de la columna dorsal (Fig. 31a).

 

Fig. 27.- Escolar que tiende a sentarse con lordosis lumbar y anteversión de pelvis.

Fig. 28.- Púber de 13 años con ACTITUD CIFÓTICA LUMBAR de grado moderado (L=30º; ++) y pelvis en retroversión (L-H= 114º).

Fig. 29.- Escolar de 10 años con CIFOSIS TOTAL.

 

Lo más frecuente es encontrar inversión del raquis lumbar (Fig. 28) de forma aislada (“Actitud cifótica lumbar” que describí en 1992) o con el mismo grado de convexidad de toda la columna (dorsal y lumbar) que denominamos “CIFOSIS TOTAL” (Fig. 29). Raramente encontraremos una inversión de la cifosis dorsal (Fig. 30).

Con el inclinómetro ha de medirse las curvas dorsal y lumbar (Fig. 31).

 

Fig.30.- Escolar con inversión de la cifosis dorsal baja (lordosis torácica).

Fig. 31.- Cuantificación de la cifosis lumbar con inclinómetro de péndulo. Se mide desde la transición T12-L1 hasta S1

Fig. 31 - 2ª.

 

RESUMEN

Las desalineaciones de este plano son muy variadas, por lo que hay que explorar al escolar no solo en bipedestación, sino también en su postura de sentado relajado (sedentación asténica) y en flexión del tronco. Es preciso utilizar sistemas de medición objetivos como el inclinómetro (el más utilizado en la bibliografía). El inclinómetro permite cuantificar cifosis y lordosis en casi todas las posturas (menos en decúbito supino) y sin límite de valor angular. Las flechas sagitales son válidas, cuando no tenemos inclinómetro y cuando exista un eje adelantado o claramente atrasado. Es importante discernir entre las curvas posturales y estructuradas, La maniobra en “autocorrección” permite diferenciarlas, pero también nos ayuda el morfotipo del raquis en flexión del tronco. No olvidemos que existen las cifosis funcionales. Ante todo púber que los padres indican que lo ven con “posturas cargadas de hombros” pero que en nuestra exploración su cifosis dorsal es normal en bipedestación, buscar si en sedentación o flexión del tronco tiene un claro morfotipo del raquis dorsal, lo que indicará que presenta una “CIFOSIS FUNCIONAL”. La actitud cifótica lumbar y la tóraco-lumbar es muy frecuente, pero hay que sospecharla para diagnosticarla. El estudio del morfotipo del raquis lumbar estando sentado y/o en flexión del tronco, nos permitirá su diagnóstico. El médico debe entrenar su precisión con estos instrumentos que son aparentemente fáciles de usar, pero cuando hay poca experiencia, los errores son notable. Una sistemática exploración clínica permite un diagnóstico de calidad, posibilita seleccionar las Rx que son más adecuadas y reduce el nº de radiografías que se precisan para el seguimiento de estos pacientes.

 
 

Bibliografía

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  23. Serna L, Santonja Medina F, Pastor A. Exploración clínica del plano sagital del raquis. Selección 1996; 5 (2): 88-102.

RADIOGRAFÍAS PARA EL ESTUDIO DE LA CIFOSIS

Primer  estudio.-  Ante  la  sospecha  fundamentada  de  la  presencia  de  una  desalineación  sagital 
(habitualmente  será  por  una  HIPERCIFOSIS  DORSAL  y  en  menor  medida  por  HIPERLORDOSIS 

LUMBAR), debe realizarse un estudio radiográfico de la columna vertebral.  
 

La  radiografía  a  solicitar  es  la  proyección  LATERAL  (L)  del  raquis  completo  estando  de  pie  (en 
bipedestación) y en su postura habitual (actitud habitual) (Fig. 32).  

 
En  esta  radiografía  se  debe  incluir  desde  la  base  del  cráneo  (occipital)  hasta  la  pelvis  y  debe 

visualizarse no solo todas las vértebras y la pelvis. 
 

 

 

 

 

 
Fig. 32.- Rx L del raquis completo en bipe-destación. Existe una cifosis dorsal de 41º y una lordosis 
lumbar de 62º (ambas en el límite de la normalidad).  

Es muy frecuente que estas radiografías se realicen con los brazos elevados y el cuerpo retrasado, 
lo que disminuye el grado de cifosis, impidiendo diagnosticar muchas cifosis. 

 
 

Es importante la participación del técnico de Rx, porque hay que cuidar varios aspectos. 
 

Uno,  la  postura  en  la  que  se  realiza  la  radiografía,  ya  que  el  técnico  no  debe  incitar  a  que  el 
radiografiado se estire, corrija o se incurve de manera anormal. 

  
Ha de realizarse en la postura habitual (postura RELAJADA), con el peso repartido de forma similar 

sobre  ambos  pies,  con  ambas  rodillas  extendidas  y  con  los  brazos  relajados  y  ligeramente 
flexionados  para  que  no  dificulte  la  visualización  de  la  parte  superior  (craneal)    del  raquis  dorsal 

(Fig. 32b). 

41º 

 

 

 
 

 
Fig. 32- Rx Lateral que SIMULA HIPERLORDOSIS LUMBAR, al haber retrasado el eje del raquis, lo 

que  suele  suceder  cuando  se  elevan  mucho  los  brazos.  Su  cifosis  es  de  62º  (hipercifosis  dorsal 
moderada que simula ser de menor gravedad por la posición de los brazos). 

 
 

Dos, la técnica radiográfica, de forma que se puedan visualizar todas las vértebras y la pelvis, con 
una calidad mínima para poder realizar el estudio morfológico del raquis y la cuantificación de las 

curvaturas dorsal y lumbar. 
 

Tres,  el  tamaño  de  la  película  elegida.  El  habitual  hasta  hace  poco  tiempo,  ha  sido  de  90  cm  de 
altura, pero en niños pequeños suele ser excesivo o en adolescentes o adultos muy altos, puede ser 

insuficiente. Con frecuencia se abusaba de formatos de 120 cm para niños, de forma que se irradia 
a los miembros inferiores o a la cabeza de forma innecesaria 
 

En la actualidad, se han impuesto los formatos digitales, cuya gran ventaja es que el técnico puede 
manipular la imagen en el ordenador, mejorando su calidad, evitando repetir estas radiografías. Es 

importante el adecuado colimado de la radiografía con el que seleccione el área a estudiar y se evite 
irradiar la cabeza o los muslos que no aportan ninguna información. 

 
El gran inconveniente es que cuando han de remitir la placa al médico que la ha solicitado, lo suelen 

hacer  en  un  formato  de  placa  muy  pequeño  (posiblemente  por  ahorro),  lo  que  conlleva  a  que  se 
visualicen peor las vértebras (con frecuencia una vértebra tienen un tamaño entre 1-2 cm) lo que 

dificulta la lectura de las alteraciones morfológicas y la correcta cuantificación de los acuñamientos. 
La  manera  de  solucionarlo es  acompañando  a  la  placa  del  raquis  completo,  una  placa  de  la zona 

deformada a tamaño natural (sin reducir la imagen). 
En los hospitales se trabaja con la Rx digital en la pantalla de los PC. Este sistema se ha impuesto 

pero desconocemos la fiabilidad de las mediciones radiográficas mediante este método.  
Mi  impresión  es  que  es  peor,  por  lo  que  habrá  que  hacer  un  estudio  de  reproducibilidad  para 
determinar este aspecto. 

 

 

62º
 

 
En  el  primer  estudio  radiográfico    que  se  solicite,  el  médico  sólo  deberá  pedir  una  proyección 
LATERAL del raquis completo en bipedestación, cuando tenga sospechas clínicas de que sólo exista 

una hipercifosis y/o hiperlordosis.  
 

Si  hay  sospecha  de  una  alteración  del plano  frontal  (escoliosis),  habrá  que  pedir  una  Rx.  A-P  del 
raquis (ver estudio radiográfico de la escoliosis). 

  
Cuando la desalineación que encontremos sea “dinámica” (sólo se detecte al flexionar el tronco o en 

la postura de sentado habitual), habrá que solicitar proyecciones radiográficas en flexión del tronco 
(Rx. L en DD-P o “Distancia Dedos-Planta” o la Lateral del raquis completo en Sedentación Asténica 

(Rx. L en SA) (Fig. 33). 
 

 

 

 
 

Fig.  33.-  Rx  Lateral  del  raquis  completo  en  bipedestación  y  a  la  derecha  en  SEDENTACIÓN  del 
mismo  paciente.  Obsérvese  el  diferente  comportamiento  de  la  columna  lumbar  y  la  pelvis  al 

cambiar  la  postura.  La  pelvis  bascula  en  retroversión  (hacia  atrás)  y  la  lordosis  se  invierte  al 
sentarnos. La cifosis dorsal suele ser similar en ambas posturas (quien tenga mala higiene postural 

su cifosis dorsal se incrementará al sentarse).  
 

 
Análisis y cuantificación de la radiografía.-
 Las radiografías deben ser estudiadas por el médico 
especialista y éste debe valorar diferentes aspectos como la morfología de las vértebras, costillas y 

la pelvis; determinar el equilibrio del raquis, cuantificar las curvaturas sagitales, así como el grado 
de acuñamiento vertebral; estudiar la disposición de la pelvis y determinar la maduración vertebral 

y la de la pelvis. 
 

Tras el estudio y medición de la radiografía hay que anotar los datos más relevantes en la Historia 
Clínica.  Uno  de  los  parámetros  en  los  que  más  se  fijan  los  familiares  del  paciente  o  el  propio 

paciente  son  los  grados  de  la  curvatura  o  de  las  curvaturas,  porque  influye  notablemente  en  la 
determinación de la gravedad, del pronóstico y de la evolución de la curva. 

El método que más se utiliza es el de Cobb, para lo que se precisa determinar la vértebra craneal y 
caudal que están más inclinadas hacia la concavidad. Se prolongan los dos platillos vertebrales que 

estén más alejados del centro de la curvatura, hasta que se  cruzan (interseccionan), midiendo el 
grado de curvatura (Fig. 34). 

De forma muy simplista, entre 20⁰ a 40 ó 45º Cobb se considera  que la cifosis es NORMAL; de 46-
60º las hipercifosis se catalogan como leves (Fig. 29); de 61-75º como moderadas (Fig. 35); La 
curvas con acuñamientos consecutivos sobre todo cuando estos son notables, se consideran cifosis 

MARCADAS (Fig. 36). 

42º 

51º 

44º 

-22º 

 
 
 

 
¡NO PUEDE VALORARSE LA GRAVEDAD DE UNA CIFOSIS NI LA DE UNA LORDOSIS CON UN 

SIMPLE VISTAZO DE LA RADIOGRAFÍA! 
 

 
 

También es importante cuantificar el acuñamiento vertebral. A mayor acuñamiento indica que hay 
una mayor estructuración y la hipercifosis tendrá un peor pronóstico (Fig. 36). 

 
 

 

 

 
 

Fig. 34.- Rx L del raquis completo de una adolescente de 13 años con una LEVE hipercifosis (51º) e 
hiperlordosis lumbar (68º Cobb). La pelvis presenta una disposición normal.
  

 
 

 

 
 
 

Fig. 35.- Rx L del raquis completo de un adolescente de 16 años con una MODERADA hipercifosis 
dorsal (63º). 

51º 

68º 

63º 

 

 

 

 

Fig. 36.- Hipercifosis dorsal de 67º, pero como presenta dos acuñamientos consecutivos superiores 
a 5º (en D11= 8º y en D12=11º), pasa a la categoría de cifosis MARCADA. 

 
 

Un  método  sencillo  y  fiable  que  utilizamos  para  cuantificar  el  acuñamiento  vertebral,  consiste  en 
prolongar las plataformas o platillos vertebrales craneal y caudal de cada cuerpo vertebral (Fig. 37). 

 
 

  

 
 

 
Fig. 37.- Cuantificación de los acuñamientos vertebrales anteriores en la misma adolescente de 13 

años. 
 
 
Puede también medirse la altura anterior del cuerpo de la vértebra y la altura del muro posterior y 
calcular el porcentaje de acuñamiento con una sencilla regla de tres. 

67º 

 

 

 
 

Fig. 37b.- Cifosis de SCHEÜERMAN no tratada en un adolescente de 15 años. Existe acuñamiento 
anterior en D8, D9 y menor en D11, Hernia de Schmörl en D8, D9 y D10, irregularidades en platillos 

vertebrales y estrechamiento discales en D8-D9, D9-D10 y D10-D11.  

 

 

 
El  equilibrio  del  raquis,  no  podemos  cuantificarlo  en  la  radiografía,  a  no  ser  que  utilicemos  una 

plomada como en la exploración clínica.  
 

Se considera equilibrado, cuando coincida en la misma vertical el ápex de la región dorsal y el inicio 
del pliegue interglúteo. 

 
El eje está adelantado, cuando la cifosis dorsal queda por delante de la vertical posterior de la pelvis 
atrasado cuando queda por detrás (Fig. 38). 

 

 

 

 

 
Fig.  38.-  Equilibrio  del  raquis.  A  la  izquierda  adulto  con  curvas  normales  y  eje  equilibrado.  A  la 

derecha, mujer con eje del raquis “atrasado” y cifolordosis (Cifosis Dorsal = 73º; Lordosis lumbar = 
80º). La flecha blanca indica la distancia del eje atrasado (con la vertical del ápex de la cifosis).
 

58º 

73º 

 
Maduración vertebral.- Es importante conocer la grado de maduración, porque el pronóstico de la 
cifosis/lordosis y el tratamiento a seguir dependerá en gran medida de ella. Un test clásico es el de 

RISSER  (Fig.  39),  que  su  versión  francesa,  determina  el  tamaño  del  núcleo  apofisario  de  ambos 
iliacos (estadios 0, I, II y III) o el grado de fusión del núcleo (IV está parcialmente fusionado y V 

está  totalmente  fusionado).  El  grado  V  indica  el  fin  del  crecimiento  y  por  lo  tanto  el  de  los 
tratamientos ortésicos. 

 
 

 

 

 
 

Fig. 39.- Test de RISSER. El tamaño y desarrollo del núcleo apofisario de los iliacos indica el grado 
de maduración vertebral. En este caso es +++  
 

 
La  placa  o  platillo  vertebral  permite  estudiar  de  forma  más  precisa  la  maduración  de  los  cuerpos 

vertebrales. Clásicamente se ha descrito 5 estadios (Stagnara, 1987), pero en nuestra experiencia, 
entre la aparición de la forma triangular de los núcleos de crecimiento de los cuerpos vertebrales 

(Estadio II) y el inicio de su cierre, transcurre mucho tiempo y nosotros observamos cambios en su 
morfología.  

 
 

 

 
 

Fig. 40.- Listeles vertebrales. En la región dorsal media y baja corresponde al estadio II. La lumbar 
al 0 y la dorsal alta al I. Existe acuñamiento anterior en D7 y D8. 

63º 

 
Por  eso  desde  hace  muchos  años  subdividimos  este  estadio  en  tres  subtipos  (IIA;  IIB  y  IIC), 
mejorando nuestra estimación del grado de maduración vertebral (Fig. 40). 

El  grado  de  flexibilidad  (Fig.  41)  o  de  corrección  (reductibilidad)  de  la  cifosis  puede  estudiarse 
mediante la realización de  dos proyecciones radiográficas diferentes. Una es la que denominamos 

en “autocorrección”. Es una Rx que describí en 1991 y publiqué mis primeros resultados en 1993 
(Santonja, 1993) y consiste en realizar la Rx Lateral del raquis dorsal en máxima corrección activa 

con el paciente en bipedestación. Esta proyección nos permite determinar la flexibilidad activa de la 
cifosis,  catalogándola  en  reductible  (postural)  o  en  estructurada;  también  en  aquellas  cifosis  que 

tienen  acuñamientos,  nos  permite  establecer  el  porcentaje  de  estructuración,  considerando  como 
cifosis rígidas las que apenas corrigen (< 10%). 

 

 

Fig.  41.-  Rx  Lateral    del  raquis  que  muestra  una  hipercifosis 
dorsal de 53º. A la derecha Rx L en autocorrección en la que 

sólo se reduce a 42º lo que indica  notable estructuración. 
 
Cuanta mayor reducción se consiga, indica que la curvatura es 
más flexible y por lo tanto de mejor pronóstico.  
 

La  otra  proyección  es  la  de  “Stagnara”  que  se  realiza  en 
decúbito  supino  con  un  rodillo  bajo  el  ápex  o  vértice  de  la 

cifosis dorsal; esta proyección informa de la máxima corrección 
pasiva (Fig. 42). 

 

 

 
 

 
Fig. 42.- Rx Lateral  del raquis dorsal en proyección “Stagnara” que muestra una hipercifosis dorsal 

estructurada ya que sólo corrige a 42º en esta postura de máxima corrección pasiva. 
 

 
Otras proyecciones radiográficas 

 
Cuando exista una cifosis funcional, la única forma de confirmar el  diagnóstico es realizando una Rx 

en la posición en la que se descubre la hipercifosis dorsal.  
Estos  pacientes,  se  caracterizan  por  tener  una  cifosis  dorsal  normal  de  pie,  pero  la  cifosis  está 

incrementada al flexionar el tronco y/o al sentarse. 

53º 

 

 
La Rx Lateral en Sedentación Asténica (SA) (Fig. 43), permite ver el comportamiento del raquis en 
esta  posición.  Yo  describí  esta  proyección  radiográfica  en  1988  y  mi  primer  estudio  fue  con  59 

adultos jóvenes, en el que estudiamos el comportamiento de la columna en posición sentada con 
rodillas extendidas y flexionadas (Asténica I y II). 

Cuando  queremos  estudiar  el  comportamiento  del  raquis  dorsal  en  flexión  del  tronco,  hemos 
realizado  dos  proyecciones en  flexión  del  tronco  con  las rodillas  extendidas,  una  estando  sentado 

(como el test de tocarse los pies “DD-P”) y la otra en bipedestación (como es test Distancia Dedos-
Suelo “DD-S”). 

 

 

 

 

 

Fig. 43a.- Rx L del raquis en Sedentación Asténica (postura sentada relajada) en un niño de 7 años. 
Se  aprecia  una  hipercifosis  dorsal  de  grado  moderado  (normal  hasta  40º),  con  una  curva  lumbar 

normal (hasta 15º Cobb). 

  

 

En  la  actualidad,  lo  realizamos  estando  sentado  (Fig.  43b),  porque  es  más  fiable  que  en 
bipedestación.  En  nuestra  experiencia  y  tras  realizar  estudios  de  fiabilidad  entre  las  mediciones 

clínicas  con  las  radiográficas  (el  estudio  lo  realizamos  en  la  tesis  doctoral  del  Doctor  A.  Pastor 
Clemente), hemos reducido drásticamente el número de radiografías a realizar, sustituyéndola por 

una sistemática exploración clínica. 
 

 

 

 

 

Fig.  43b.-  Rx  L  del  raquis  en  DD-P  (máxima  flexión  del  tronco  estando  sentado  con  las  rodillas 
extendidas) en el mismo niño de 7 años que presenta una cifosis en bipedestación de 38º (normal). 
La  hipercifosis  en  flexión  con  curva  normal  en  bipedestación,  indica  que  presenta  una  CIFOSIS 

FUNCIONAL y que se agravará durante el estirón puberal. 

63º 

77º 

 
 
RADIOGRAFÍAS para el estudio de la LORDOSIS 

 
Primer estudio.- Ante la sospecha fundamentada de la presencia de una desalineación del raquis 

lumbar (lo más habitual será el incremento de la curva lumbar o HIPERLORDOSIS LUMBAR), debe 
realizarse un estudio radiográfico de la columna vertebral.  

La  radiografía  a  solicitar  es  la  proyección  LATERAL  (L)  del  raquis  completo  estando  de  pie  (en 
bipedestación) y en su postura habitual (actitud habitual) (Fig. 32). 

Las  condiciones  son  las  mismas  que  hemos  visto  para  la  cifosis.  La  diferencia  es  que  hay  que 
cuantificar  la  disposición  de  la  pelvis,  para  determinar  si  está  equilibrada,  en  anteversión  o  en 

retroversión (Fig. 44). 
 

 

 

 

 

 
 

Fig. 44.- Rx L del raquis lumbar con hiperlordosis de 95º Cobb. La pelvis está en clara anteversión 
(S1=66º) y existe una espondilolistesis L5-S1 grado-I. 

 

Para medir el grado de la curva lumbar, la vértebra craneal se rige por el mismo principio que para 
la  cifosis  (con  mucha  frecuencia  la  vértebra  límite  de  la  cifosis  dorsal  suele  ser  la  vértebra  límite 

craneal lumbar). La dificultad es en la zona caudal, ya que puede medirse la lordosis lumbar (hasta 
L5) o la lumbo-sacra (se incluye el platillo craneal de S1). 

 

 

 
 

Fig. 45.- Rx L del raquis lumbar rectificado. Cuando se vea esta imagen hay que asegurarse que no 
se haya realizado en decúbito (acostado). 

95º 

 
 

 

 

 
 

Fig. 45b.- Rx L con lordosis torácica y rectificación del raquis lumbar en una púber de 13 años. 
 

 

 

Podemos encontrarnos en bipedestación una hipolordosis (rectificación del segmento lumbar) (Fig. 

45) más raramente una inversión del raquis lumbar (verdadera cifosis lumbar) (Fig. 46). 
 

 

 

 
 
 

Fig. 46.- Rx L con cifosis lumbar y marcada retroversión de pelvis en una paciente de 83 años que 

había sufrido una fractura acuñamiento osteoporótica. 

- 53º 

 
 

 

 

 
 

Fig. 47.- Rx L de una adolescente de 17 años con hiperlordosis lumbar estructurada.  
 

 
El  grado  de  flexibilidad  de  la  lordosis,  puede  confirmarse radiográ-ficamente mediante  una  Rx  en 

máxima flexión del tronco (Fig. 47b) o más raramente mediante la proyección (Fig. 48) en “gatillo 
de  fusil”  (Stagnara,  1987). Lo  normal es  que  se  invierta  la  lordosis,  y  cuando  persista  la  lordosis 

indica que esta es estructurada. 
 

 

 

Fig. 47b.- Rx L de una adolescente de 17 años con hiperlordosis lumbar estructurada. La flexión del 


tronco muestra persistencia de la lordosis. 

81º 

 
 
 

 

 

 

 
 

 

 
 

 
Fig. 48.- Rx L del raquis lumbar en posición de “Gatillo de fusil” que muestra la estructuración de la 

lordosis  lumbar.  Se  realiza  en  decúbito  (acostado)  supino  abrazando  las  piernas  para  flexionar  al 
máximo la región lumbar. 

 
 

  

 

 

 
 

 

Fig.  49.-  Rx  L  del  raquis  lumbar  en  sedentación  asténica  en  una  niña  de  6  años  que  muestra  la 
inversión  del  raquis  lumbar  y  la  retroversión  de  la  pelvis.  Al  tener  en  bipedestación  una  lordosis 
lumbar normal, su diagnóstico es de ACTITUD CIFÓTICA LUMBAR. 

30º 

 
 
 

 
Seguimiento radiográfico 

 
 

 
Depende del criterio del médico, por la sospecha de su potencial de evolución (agravamiento), pico 

de crecimiento, estudio de la respuesta al tratamiento, etc. 
 

 
En  general,  muchos  médicos  suelen  solicitar  estudios  radiográficos  del  raquis  completo  en  dos 

proyecciones (A-P y Lateral) cada seis meses.  
 

 
Es importante que los PADRES sepan que las radiografías NO son la verdad absoluta y que con una 
adecuada  exploración  clínica  por  un  médico  experimentado,  pueden  reducirse  el  número  de 
radiografías con una muy elevada seguridad para el correcto seguimiento y tratamiento. 
 

 
Es preciso señalar que las radiografías del raquis son las que más radiación producen (dosis  más 

elevadas), por lo que cuando se precisen para el diagnóstico habrá que realizarlas, ya que prima la 
necesidad  de  establecer  el  tratamiento  más  adecuado  sobre  los  muy  poco  probables  efectos 

perjudiciales.  
 

 
Cuando  esa  información  pueda  obtenerse  de  forma  similar  SIN  los  estudios  radiográficos  (Rx), 

entonces es más difícil justificar los posibles efectos perjudiciales de las radiaciones ionizantes. 
 

 
 
LOS  PADRES  HAN  DE  SABER  QUE  NO  HA  DE  DISCUTIRSE  LA  REALIZACIÓN  DE  RADIOGRAFÍAS 

IMPRESCINDIBLES  PARA  CONSEGUIR  EL  ADECUADO  Y  COMPLETO  DIAGNÓSTICO,  PERO  DEBEN 
EVITARSE LAS SUPÉRFLUAS. 

 
 

Bibliografía

  1. García de la Rubia S, Santonja F. Desalineaciones raquídeas en Pediatría. En Del Pozo J “Tratado de Pediatría Extrahospitalaria”. Murcia: Libros y Revistas BJ, 2001: 597-606.
  2. Santonja F. Exploración clínica y radiográfica del raquis sagital: sus correlaciones. Murcia: Secretariado de Publicaciones e Intercambio Científico. Universidad de Murcia (microficha), 1993.
  3. Santonja Medina F, Pastor A, Serna L. Valoración radiográfica de las desalineaciones sagitales del raquis. Selección, 2000; 9(4): 216-29.
  4. Pastor Clemente, Antonio “Estudio del morfotipo sagital de la columna y de la extensibilidad de la musculatura isquiosural de jóvenes nadadores de elite Españoles. Leída en la Universidad de Murcia el 24 de Marzo de 2000.
  5. Santonja F, Pastor A, Andújar P. Cifosis y lordosis. En: Arribas JM, Castelló JR, Rodríguez N, Santonja F y cols “Cirugía Menor y procedimientos en Medicina de Familia. 2ª ed. Madrid: Jarpyo editores, 2006:1551-1562.
  6. Santonja F, Genovés JL. Radiología. Consideraciones en Ortopedia. En: Santonja F, Martínez I. Valoración Médico-Deportiva del Escolar. Murcia: Universidad de Murcia, 1992; 279-302.
  7. Stagnara P. Deformaciones del raquis. Barcelona: Masson, 1987.

¿QUIÉN DEBE ESTUDIARLA?

A.- SOSPECHA: El diagnóstico de sospecha ha de realizarlo cualquier profesional de la salud (médico, fisioterapeuta o enfermero).

Muchos profesores (sobre todo los de Educación Física), están muy sensibilizados con estas patologías y en sus clases pueden observar las malas posturas y recomendar a los padres que su hijo o hija sea evaluado por un médico especialista.

En algunos países se han establecidos campañas de DETECCIÓN PRECOZ de las “Desviaciones de la Columna Vertebral” que casi siempre han ido dirigidas a detectar las escoliosis (Lonstein et al, 1984), pero raramente se estudian las desalineaciones sagitales del raquis.

Método de las flechas sagitales.

Cuando se investiga durante la edad escolar y la pubertad la prevalencia de la hipercifosis y de las hiperlordosis (de forma aislada o conjunta), se descubre que esta es muy superior a la de las escoliosis (Ferrer, Santonja et al, 1996).

En el grupo de investigación que yo dirijo desde hace más de 20 años, hemos realizado varias investigaciones sobre estos aspectos. En el año 1989, realicé un estudio en el Centro de Medicina del Deporte de la Universidad de Murcia, y encontré en universitarios que un 24% de ellos presentaban hipercifosis y un 46% tenían cifolordosis (Santonja, 1993).

Posteriormente realizamos otra investigación en el Centro de Medicina del Deporte del Patronato de Deportes de Albacete con el Dr. Vicente Ferrer. Estudiamos a más de 900 deportistas entre 8 a 18 años de edad y también encontramos una alta prevalencia de las desalineaciones sagitales del raquis (Ferrer, Santonja et al, 1996).

En el Máster que yo dirigí de “Medicina del Escolar y del Adolescente”, realizamos un estudio muy interesante en el Municipio de Murcia, al analizar a casi 600 escolares que eran representativos de Murcia (estudio aleatorio y estratificado por sexos, nivel educativo y en Centro ciudad y pedanías). Encontramos casi un 30% de escolares con hipercifosis dorsales al utilizar el método de las flechas sagitales. Años después junto a otros estudios, fue la tesis doctoral de la Dra. Pilar Andújar (2010).

PROGRAMA DE DETECCIÓN. Las comunidades autónomas tienen un programa de detección para aquellas patologías que son más prevalentes (aparecen con mayor frecuencia). Respecto a las patologías del aparato locomotor, se incluye la detección de la escoliosis, los pies planos y las hipercifosis (sólo las que fuesen muy marcadas).

Este programa de detección, ha ido cambiando de denominación con el transcurso de los años (Programa de Salud Escolar; de atención al niño (PAN), “Programa de Atención del Niño Sano” y últimamente el Programa de Atención del niño y del Adolescente (PANA).

Púber de 10 años con notable hipercifosis dorsal, no diagnosticada tras Reconocimiento de Salud Escolar.


En sus inicios, el programa se aplicaba en los propios centros Escolares por parte de los médicos escolares, pero se puso en tela de juicio (como siempre alguien sintió que tenía una brillante idea que era que los escolares fuesen vistos en los Centro de Salud, con lo que se podría realizar un mejor reconocimiento por su pediatra, pero como es habitual no se comprobó si la nueva estructura diagnóstica iba a ser mejor de lo que hasta ese momento se obtenía).

El programa se pasó a aplicar en los Centros de Salud, pero nadie pensó en formar adecuadamente a los pediatras, ni tampoco en dotarles de los instrumentos de medición que precisaban (sólo utilizan la inspección como medio de sospecha diagnóstica en médicos no entrenados).

Desgraciadamente, esta supuesta mejora diagnóstica, es sólo teórica, porque muchos padres no llevan a sus hijos al Centro de Salud para que les realicen estos estudios. Se cifra que en muchos Centros de Salud, acuden menos del 50% de los adolescentes a que les realicen el PAN.

 

Púber de 14 años con mínima curva escoliótica en seguimiento durante 3 años, que presentaba notable hipercifosis dorsal, no diagnosticada.

El profesor de Educación física también tiene un papel preponderante en la sospecha de estas desalineaciones, porque al impartir las clases de educación física puede observar morfotipos cifóticos y/o lordóticos. Además, cuando sus alumnos realizan los diferentes ejercicios de flexión del tronco, puede apreciar incrementos de las cifosis sobre todo en los movimientos de flexión del tronco (“la CHEPA”) , debiendo informar a la familia para que remitan a su hijo a un especialista (Santonja y cols, Selección, 2004).

En enero del 2012, se ha leído y defendido una tesis doctoral, realizada por el Dr. Rafael Ríos de Moya Angeler, en el que ha evaluado el PAN 9 años después; en esta investigación, demostramos que en su área de salud, NO se había diagnosticado ni una sola de las hipercifosis dorsales ni de las hiperlordosis que presentaban los adultos jóvenes de esa área de salud.

B.- DIAGNÓSTICO: El diagnóstico ha de ser competencia exclusiva del médico. El especialista que ha de estudiar la deformidad, etiquetar su etiología, realizar un pronóstico de la gravedad y establecer el plan de tratamiento es el traumatólogo o el médico rehabilitador. Algunos especialistas en Medicina del Deporte, tienen un alto grado de especialización para su diagnóstico precoz (Santonja, 2002).

Desgraciadamente el diagnóstico clínico suele realizarse de forma somera. La mayoría de las veces el diagnóstico se basa en los estudios radiográficos (Santonja, et al, 2000) pero estos tienen varios inconvenientes: 1.- la radiación; 2.- su elevado coste, y 3.- que con frecuencia, las posturas adoptadas no son las habituales de los explorados, lo que ocasiona que muchos escolares que presentan hipercifosis, les coloquen en la sala de rayos X en una postura corregida que conllevará ser etiquetados como normales (Falso negativo) y en otras ocasiones que adopten hiperlordosis que no tienen (Falsos positivos).

Púber de 14 años con mínima curva escoliótica en seguimiento durante 3 años, que presentaba notable hipercifosis dorsal, no diagnosticada.

 

Los padres deben conocer que con una buena exploración clínica se puede diferenciar entre una columna normal y la existencia de una hiper o hipocifosis, así como de una hiper o hipolordosis, y que se puede precisar si la desalineación que presenta es estructurada o postural (García, Santonja et al, 1996; Serna, Santonja y Pastor, 1996).

La adecuada sistemática de exploración permite evitar muchas radiografías, tanto para establecer el diagnóstico como para el adecuado seguimiento de los pacientes que presentan estas desalineaciones del plano sagital de la columna vertebral (Santonja, 1992).

 

 

 

Bibliografía

  1. Ferrer V, Santonja F, Canteras M, Martínez I, Martínez L, Carrión M, Serrano PA. Alteraciones del aparato locomotor del joven deportista. En Ferrer V, Martínez L, Santonja F. Escolar, Medicina y Deporte. Diputación Provincial de Albacete, 1996; 369-378.
  2. Santonja F. Exploración clínica y radiográfica del raquis sagital: sus correlaciones. Murcia: Secretariado de Publicaciones e Intercambio Científico. Universidad de Murcia (microficha), 1993.
  3. Navarro Alonso. JA. Resultados del reconocimiento medico con el Programa de Salud Escolar de la Región de Murcia. En Santonja F, Martínez I: Valoración Médico-Deportiva del Escolar. Secretariado de Publicaciones. Universidad de Murcia, 1992; 115-119.
  4. Andújar Ortuño, Pilar “Prevalencia de las desalineaciones sagitales del raquis en edad escolar en el Municipio de Murcia”. Tesis Doctoral Leída en la Universidad de Murcia el 30-04-10.
  5. Santonja F, Rodríguez García PL, Saínz de Baranda P, López Miñarro PA. Papel del profesor de Educación Física ante las desalineaciones de la columna vertebral. Selección, 2004; 13 (1): 5-17.
  6. Rios de Moya Angeler, R.: “Evaluación a los nueve años del Programa de Atención al Niño: estudio de factores antropométricos, cardiovasculares y de la columna vertebral”. Tesis Doctoral. Universidad de Murcia, 2012
  7. Santonja F. Aparato locomotor y Medicina del Deporte [editorial]. Selección, 2002; 11 (2): 53.
  8. García S, Santonja F, Serna García L, Martínez I. Estudio de la cifosis dorsal en escolares de Murcia mediante el índice cifótico. Anales Españoles de Pediatría, 1996; Supl 87: 22.
  9. Santonja Medina F, Pastor A, Serna L. Valoración radiográfica de las desalineaciones sagitales del raquis. Selección, 2000; 9(4): 216-29.
  10. Serna L, Santonja F, Pastor A. Exploración clínica del plano sagital del raquis. Selección 1996; 5 (2): 88-102.
  11. Santonja F.Reconocimiento del aparato locomotor durante la edad escolar. En Santonja F, Martínez I: Valoración Médico-Deportiva del Escolar. Secretariado de Publicaciones. Universidad de Murcia, 1992; 259-277.

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SEGUIMIENTO. Nuestra actitud.

 

 
El seguimiento del tratamiento de estas desalineaciones del raquis debe corresponder al médico. El 
seguimiento  de  la  cinesiterapia  (CNT)  debe  realizarse  tanto  por  el  fisioterapeuta  como  por  el 
médico. 
 
Hay que ser conscientes que la repetición monótona y desmotivada, solo sirve para “engañarse” o 
“engañar  a  los  padres”,  tranquilizando  las  conciencias
,  pero  raramente  podrá  tener  algún  efecto 
beneficioso sobre la deformidad del raquis. 
 
Con frecuencia, se piensa que lo importante es hacer la “Tabla de gimnasia” todos los días durante 
unos minutos (a veces hasta una hora). Pero lo que los padres deben saber es que la cinesiterapia 
es un complemento para potenciar o flexibilizar donde se necesite, pero que por SÍ SOLA NO VA A 
CORREGIR NINGÚN DEFECTO, NI SIQUIERA  LAS DEFORMIDADES POSTURALES. 
 
 

 

  

 

 
 

Fig. 66.– Ejercicio de potenciación de erectores del raquis, aproximadores de escápulas y glúteos. 
Se  aprovecha  la  realización  de este ejercicio  de  potenciación  para  que  disponga  todo  el  raquis en 
posición corregida con una buena alineación del cuello. 
 
 

 

En nuestra experiencia, cuando se enseña una “tabla de ejercicios” durante 10 a 20 sesiones y se le 
da un “papel” con esquemas de los ejercicios para que los realice durante un año, es un ERROR.  
 
Consideramos que es un error, porque la monotonía que conlleva la repetición, suele conducir a que 
los  ejercicios  se “simplifiquen”,  se realicen  con  la  menor  tensión  (para  salir  del  paso),  dejando  de 
ejecutarlos correctamente, por lo que el escolar o adolescente, deja de notar las sensaciones en los 
sitios adecuados, como debía notar cuando se les enseñó. Para evitar esto, es necesario que exista 
un contacto periódico del “paciente” con su fisioterapeuta. 
 
Yo  siempre  recomiendo,  que  a  criterio  del  fisioterapeuta  que  lleva  el  caso,  cuando  nuestro 
paciente ha conseguido controlar su esquema corporal y dominar los ejercicios, se pase a una fase 
de  mantenimiento,  al  principio  con  una  sesión  semanal  (de  control  y  corrección  de  los  pequeños 
defectos que pueda cometer en la ejecución de los ejercicios). 
 
En esta fase de “mantenimiento”, el fisioterapeuta aprovechará para insistir en la correcta higiene 
postural, para las posturas habituales de la vida diaria e irá sustituyendo los ejercicios que hayan 
dejado de ser útiles. 
Cuando  las  correcciones  que  el  fisioterapeuta  efectúa  durante  la  sesión  de  CNT  sean  mínimas, 
puede pasarse a una sesión quincenal y posteriormente a una periodicidad mensual. 

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El  médico  que  sea  responsable  del  paciente,  debe  revisarlo  al  mes  o  dos  meses  de  iniciar  el 
tratamiento.  
En esta revisión debe volver a explorarlo y además comprobar si ha mejorado el esquema corporal 
en las diferentes posturas y si es correcta la forma de sentarse, quitarse los zapatos, desvestirse, 
etc. 
 

 

Habrá que valorar la disposición del raquis durante la flexión del tronco, que es lo que más les suele 
costar adquirir de forma correcta. 
 

 

Si no ha mejorado nada, tenderemos que buscar los factores responsables, para modificarlos. 
Con cierta frecuencia, yo observo que la ejecución de los ejercicios no es la adecuada y además, la 
cinesiterapia NO está diseñada ni realizada con los objetivos marcados. 
 
 
 
Nuestra actitud 
 
 
ACTITUD  CIFÓTICA  DORSAL.  Tras  el  primer  examen  clínico  y  el  correspondiente  estudio 
radiográfico,  recomiendo  realizar  el  seguimiento  clínico  a  los  2  meses,  para  ver  si  se  están 
consiguiendo los objetivos marcados.  
 
Si  se  produce  mejora  y  se  está  trabajando  correctamente  (ejercicios  con  espejo,  percepción  del 
defecto, enseñanza de correctas posturas…), realizo la siguiente revisión clínica a los 4 a 6 meses 
(dependiendo  de  la  edad,  tratamiento  y  posibilidad  de  que  pueda  producirse  un  pico  de 
crecimiento). Esta revisión es SIN radiografía, debido a que la adecuada exploración clínica permite 
evitar muchas radiografías. 
 

 

Suelo  realizar  una  radiografía  de  control  (sólo  en  proyección  Lateral)  a  los  24-36  meses  de 
empezado  el  tratamiento  o  cuando  inicia  el  pico  puberal,  así  como  cuando  ha  terminado  el 
crecimiento,  para  tener  un  documento  imperecedero  de  la  disposición  del  raquis  al  final  de  la 
adolescencia. En suma, con unas adecuadas exploraciones clínicas y con 3 radiografías completas se 
puede realizar el seguimiento de este proceso. 
 
 
CIFOSIS LEVE. La actitud inicial es la misma, pero el seguimiento se ha de realizar más próximo en 
el  tiempo.  Yo  evalúo  clínicamente  a  los  dos  meses  de  iniciado  el  tratamiento,  para  ver  si  la 
fisioterapia la está realizando de forma correcta.  
 
Tres a cuatro meses después vuelvo a valorar clínicamente y si no existe progresión o si se aprecia
mejoría en el morfotipo y en el grado de las curvaturas, continúo realizando el seguimiento con las 
evaluaciones  clínicas.  Cuando  detecto  cualquier  signo  que  sugiera  empeoramiento,  solicito  nuevo 
estudio    radiográfico.  Si  en  las  sucesivas  revisiones  clínicas  no  aparece  un  agravamiento,  solicito 
una nueva Rx a los 18-24 meses de haber iniciado el tratamiento.  
 
Si se confirmase progresión de la cifosis en la radiografía, cambio la pauta de tratamiento. 
Cuando se acerca el estirón puberal, solicito nuevas radiografías de control, pero si se mantiene con 
una  semiología  muy  similar,  sigo  realizando  las  evaluaciones  periódicas  sólo  con  la  exploración 
clínica. 
 
 
CIFOSIS  (estructuradas)  MODERADAS.  En  ocasiones,  al  realizar  la  valoración  inicial,  se  suele 
precisar  además  de  las  clásicas  radiografías  A-P  y  Lateral,  una  radiografía  en  máxima  corrección. 
Ésta  puede  ser  de  forma  activa  mediante  la  denominada  “proyección en  autocorrección”  (Fig.  67) 
que  describí  en  1990  (Santonja-90)  o  de  forma  pasiva  mediante  la  proyección  de  Stagnara”  (Fig. 
67c). 

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Fig. 67.- Radiografía en actitud habitual con 75º B.- Rx en “autocorrección” o en máxima corrección 
activa (53º) que informa del grado de corrección activo de la cifosis. 
 
 

  

 
 
Fig. 67c.- Radiografía en proyección de Stagnara del mismo paciente. Se realiza en decúbito supino 
con un rodillo bajo el ápex de la curva por lo que muestra la máxima reducción pasiva. Tiene 49º, lo 
que indica una marcada estructuración. 
 
 
Estas  radiografías  nos  permiten  determinar  el  porcentaje  de  estructu-ración  de  la  cifosis,  al 
comparar la reducción del grado de cifosis entre su actitud habitual y en máxima corrección. 
 

 

 
 
Fig. 68.- Adolescente de 16 años con cifosis dorsal estructurada. En su actitud habitual tienen 60º y 
en autocorrección 40º (a la derecha). 

62º 

40º 

53º 

75º

49º 

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Por ejemplo: si un púber tiene una cifosis torácica de 77º y en la Rx en autocorrección la curva se 
reduce  a  52º,  nos  confirma  la  estructuración  e  indica  que  está  bastante  estructurada;  si  por  el 
contrario,  redujese  a  26º  indicaría  una  importante  flexibilidad  y  la  catalogación  de  cifosis 
estructurada,  sólo  lo  haríamos  por  las  alteraciones  de  los  cuerpos  vertebrales  (acuñamientos, 
irregularida-des, hernias intraesponjosas…). Estos estudios nos ayudan a establecer el pronóstico de 
las cifosis estructuradas. 
 
 

 

 
 
 
Fig.  68b.-  Rx  Lateral  de  la  misma  adolescente.  La  cifosis  dorsal  es  estructu-rada,  ya  que  tiene 
acuñamientos anteriores en D5= 7º; D7=7º; D8=8º y D9=9º. 
 
 
Si ha de llevar un corsé, se precisan radiografías con el corsé, porque es la única manera de evaluar 
si  el  corsé  está  correctamente  realizado  (Figura  59).  Yo  solicito  la  primera  Rx  al  mes  de  llevar  el 
corsé  y  con  este  estudio  le  indico  al  técnico  los  cambios  de  la  altura  de  los  apoyos  y  grado  de 
empuje. 
 
 

 

  

 
 
 
Fig. 69.- Radiografía Lateral de un púber de 15 años con buena reducción del grado de cifosis dorsal 
(en su actitud 60º y con el corsé baja a 27º Cobb). 

27º 

65º 

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Fig.  70.-  Radiografía  con  corsé  de  MILWAUKEE  en  un  adolescente  de  15  años  con  poco  efecto 
corrector (ya que sólo reduce a 58º con el corsé). 
 
 
En  un  paciente  cifótico  con  corsé,  la  exploración  clínica  pierde  sensibilidad,  ya  que  el  corsé  va 
mejorando  la  estética  por  la  presión  que  realiza  sobre  la  convexidad,  por  lo  que  alterno  las 
evaluaciones clínicas con las radiográficas. 
 
 

 

 
 

Fig. 70b.- Mismo adolescente con mejoras de su corsé, reduciéndose al llevarlo a 42º Cobb. 
 
 

 

 
EN RESUMEN, la exploración clínica (semiología) del plano sagital de la columna vertebral permite: 
 
 

58º 

42º

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A.- Seleccionar los pacientes/clientes que precisan estudio radiográfico inicial. 
 
B.-  Correlacionar  adecuadamente  los  hallazgos  de  las  radiografías  con  la  exploración  clínica, 
detectando los frecuentes falsos “negativos” (Fig. 71), en las que la radiografía muestra una falsa 
cifosis normal, por la postura adoptada en la sala de rayos, así como las infrecuentes “falsas cifosis”
por haber adoptado una incorrecta postura en la sala de Rx (Fig. 72).  
 
C.-  Reducir  considerablemente  el  número  de  radiografías  para  su  seguimiento,  intercalando 
revisiones sólo con exploración clínica y otras con radiografías.  
 

 

 

 
 
Fig. 71.- Radiografía que simula una correcta cifosis dorsal al estar realizada con una corrección de 
la cifosis (suele acompañarse de cuello rectificado y “atrasamiento” o retropulsión de la cabeza y del 
cuello (como si acompañase a la región dorsal) Es un falso negativo. 
 

 

 
 

Fig. 72.- Radiografía que simula una hipercifosis dorsal en una niña de 9 años que tiene una cifosis 
dorsal de 38º. Es un falso positivo. 

35º

66º

 

 

 

 

Bibliografía

  1. Stagnara P. Deformaciones del raquis. Barcelona: Masson, 1987.
  2. Santonja F. Premio Nacional de investigación en Traumatología y Cirugía Ortopédica “SOMUCOT-91”. Otorgado por la Sociedad Murciana de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Título: “Exploración clínica y radiográfica del raquis sagital. Sus correlaciones”. Murcia. Octubre, 1991.
  3. Santonja F. Exploración clínica y radiográfica del raquis sagital: sus correlaciones. Murcia: Secretariado de Publicaciones e Intercambio Científico. Universidad de Murcia (microficha), 1993.
  4. Santonja F. Reconocimiento del aparato locomotor durante la edad escolar. En Santonja F, Martínez I: Valoración Médico-Deportiva del Escolar. Secretariado de Publicaciones. Universidad de Murcia, 1992; 259-277.
  5. Santonja F, Ferrer V. Interpretación del reconocimiento médico-deportivo. Utilidad, recomendaciones y contraindicaciones. En Rodríguez PL. Ejercicio Físico en salas de Acondicionamiento muscular. Bases científico-médicas para una práctica segura y saludable. Panamericana: Madrid, 2008; 49-66.
  6. Santonja F, Pastor A, Serna L. Valoración radiográfica de las desalineaciones sagitales del raquis. Selección, 2000; 9(4): 216-29.
  7. Santonja F, Pastor A, Andújar P. Cifosis y lordosis. En: Arribas JM, Castelló JR, Rodríguez N, Santonja F y cols “Cirugía Menor y procedimientos en Medicina de Familia. 2ª ed. Madrid: Jarpyo editores, 2006:1551-1562.
  8. Lesur J. La gimnasia médica en pediatría. Barcelona: Toray-Masson, 1969.

CIFOSIS EN EL DEPORTE

 

Fig. 73.– “Releves” en primera. La postura de todo el cuerpo se cuida mucho en el baile.

Respecto a los deportes recomendados, casi todo el mundo coincide en que la práctica de la natación es la actividad más indicada, ya que incluso va a permitir mejorar estas desalineaciones.
Desgraciadamente, esta afirmación sólo está sustentada por las creencias populares (“por el saber popular”).
Ni el análisis del gesto biomecánico de ninguno de los estilos, ni la observación de la espalda de los nadadores, puede sustentar esta afirmación.
Con el Dr. Pastor Clemente (Director del Centro de Medicina del Deporte. Patronato de Deportes de Cartagena), realizamos una investigación sobre la disposición del raquis en los nadadores promesas e infantiles (los mejores de España) de ambos sexos (1).
 La sorpresa fue que los nadadores NO tienen una mejor disposición de la cifosis dorsal, sino que incluso suelen tener un mayor grado de curvatura, por lo que dedujimos que la natación NO CORRIGE estas alteraciones. Esto NO indica que esté contraindicada. 
Si los padres quieren que su hijo/hija nade con regularidad, lo pueden programar sin ningún problema, ya que no le va a perjudicar, y además le beneficiará como otras muchas actividades físicas. Será beneficioso para la musculatura respiratoria o el desarrollo de la musculatura del tronco en general.
Si por el contrario, supone un contratiempo o un sacrificio el buscar un hueco para ir a la piscina, no hace falta que lo haga, porque lo verdaderamente importante es que realice correcta y periódicamente su fisioterapia. 
Aclaremos que todos aquellos defectos posturales que son enviados a natación para evitar que progresen, la práctica natación NO los evita, no los mejora, y ni siquiera previene su aparición.

Estos resultados son totalmente lógicos. Quien espera que con la natación se corrija el defecto, es porque tiene un planteamiento muy simplista de estos defectos, al considerar que se deben a una insuficiencia o debilidad muscular.

 
 

Ya hemos visto que el problema es de “actitud” y por la tanto la natación, no hace ninguna transferencia de la postura adoptada en el agua a la que adoptamos al estar de pie y mucho menos al sentarnos.
Por el contrario, el deporte o la actividad física que sí ha demostrado que se asocia a una muy buena d Con Sebastián Gómez Lozano (2) (Profesor de la UCAM), realizamos una investigación con bailarinas de clásico y Español, junto a un grupo control. Encontramos que es excepcional que una bailarina tenga hipercifosis y cuando la tiene es de grado leve.
Cuando observamos la postura de las bailarinas (en su vida normal), suelen tener una correcta disposición de las curvaturas vertebrales (concavidad y convexidad). Es más, suelen tener tendencia a la rectificación de las curvaturas.
Es lógico que esta actividad mejore la disposición de la cifosis y lordosis, porque en el baile se trabaja mucho la postura con el espejo. La profesora enseña continuamente a colocar adecuadamente la pelvis y  las curvas sagitales, además se trabaja la flexibilidad de la columna y de la cadena posterior como los isquiosurales.
Si a esto añadimos el desarrollo muscular de la musculatura del tronco, encontramos que se ha trabajado de acuerdo a los principios del tratamiento de estas desalineaciones.

Fig. 74.– “Soupleses” en puntas. La postura de toda la columna vertebral en máxima flexión es perfecta.

La musculación es otra actividad que en los adultos puede utilizarse para mejorar la cifosis y la lordosis, pero siempre que el deportista aprenda previamente las posturas correctas y se seleccione los ejercicios más adecuados para potenciar los músculos que desarrollen los aproximadores de las escápulas, erectores cervicales, aproximadores de escápula… así como se flexibilice la musculatura que suele estar acortada (isquiosurales o flexores del muslo).
Con David Segura (3), acabamos de demostrar en su tesis doctoral realizada con deportistas en Córdoba, que un programa adecuado de musculación reduce el grado de cifosis y lordosis en adultos jóvenes y empeora en el grupo control, cuando realizan la musculación a su libre albedrío o con las indicaciones del monitor de la sala. 
Otros deportes han sido recomendados, como el baloncesto o el voleibol, por los múltiples saltos y elongaciones que realizan, pero se olvidan de la recepción del salto, las múltiples flexiones del tronco que precisan, etc. Mi postura (4) es permitir la mayoría de las actividades deportivas mientras adopte correctas posturas.

 
 
 

Bibliografía

  1. Antonio Pastor Clemente. “Estudio del morfotipo sagital de la columna y de la extensibilidad de la musculatura isquiosural de jóvenesnadadores de elite Españoles”. Tesis doctoral. Universidad de Murcia (24 de Marzo de 2000).
  2. Sebastián Gómez Lozano. “Estudio sagital del raquis en bailarinas de danza clásica y española”. Tesis doctoral. Universidad de Murcia (29-06-07).
  3. Francisco David Segura Maiz. “Programa de Musculación para desalineaciones sagitales del raquis en adultos jóvenes”. Tesis doctoral. Universidad de Murcia (29-05-2009).
  4. Santonja F, Martínez I. Raquis y deporte: ¿cuál sí y cuándo? Ortopedia y deporte. Selección, 1995; 4 (1):34-44.