Suele cambiar de tamaño, pasando de estar muy duro a la palpación a prácticamente desaparecer. Habitualmente suele volver a aparecer.
Cuando es doloroso y el paciente quiere quitárselo, la solución es su extirpación (exéresis) quirúrgica. Suele ser una intervención sencilla cuya complicación más frecuente es la recidiva.
Cuando se localiza en la cara palmar y radial de la muñeca (donde se toma el pulso radial), su dificultad estriba en que el quiste suele rodear la arteria radial, dificultando su exéresis (Figura 1b y c). |